En sentido contrario


Como la mano que mece el cabello

en la trémula piel que ahora se ausenta.

Como los pies en la orilla de una playa

existen brazos que abrazan y besan,

agazapados entre sombras de velos

y de almendras,

decorando partidas y llegadas

como los adioses tras esos navíos

en el viejo muelle, contra los vientos

de sombrío soplo…

La muerte, en la guerra, es también cuestión

de formas.

Y hay brazos que cercenan besos y manos que

condenan vidas.

Hoy toca llorar y despedirse.

En Bruselas, a 22 de marzo, en brazos de cobardes.

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