Las Cárceles del Alma


Por las cárceles del alma vago sin atismo donde guarecerme
a rastras con el peso del vacío, como marco sin cuadro o silla sin respaldo;
deshaciéndome en trazos y en trizas de burbujas.

 

 Por las cárceles del alma ando, intemperie de afasias y silencios, hogar de expósitos 
laberintos.
Tránsito de trebolinas  y fugaz remanso, donde vienen a morir los sueños,
en esta piel distante en la que habito.