Azuladas mañanas te despierten.


El camino es claro y cristalino ahora que cruzaste el umbral de esa barrera.

El horizonte traza un arcoíris de confetis y mañanas azuladas te despiertan

para abrazar lo que aún no ha acontecido:

un idioma nuevo, diferente, alfabeto cóncavo y convexo que penetra en las rosas

que una vez domesticaste, aún sin saberlo.

 

¡ Qué te empape la lluvia de lexemas, de morfemas y árboles frondosos y

azuladas mañanas te despierten !

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