Mujeres inmigrantes


 

MUJER, OTRA Y UNA VEZ

 

Yo, mujer, soy inmigrante y denuncio que amaneciendo,

soldados limpiaron la vergüenza;

anuncio que la noche gritó en vano

pero nadie vino a socorrerla;

que he sido devuelta, como perro sin amo

a mi desierto.

Regresaré a mi centro, otra y una vez,

no sin antes gritar y defenderme con la voz de una mujer.

Y con Nayaah, me proclamo apátrida en esta Europa de banderas,

de fronteras inhumanas, de himnos, reyes y  lacayos,

otra y una vez.

Isla de tierra por un rato, patria y refugio

sin sombra de unos cientos.

El sol resquebraja estos sueños en pedazos

y la noche ahoga el llanto de gaviotas con  hambre

de justicia.

Y con Rashida, ansío ese almendro que no llega,

isla de tierra; sombra y patria de las que

añoran esperanza:

ésa que quiero para sus hijas, para

mis hijas,  para las hijas de sus hijas y para

las hijas de mis hijas, otra y una vez.

Y con Lakbira, concluyo que otra y una vez

regresamos y volvemos, volvemos y regresamos

porque no hay más vida; los que quieren

silenciar el ruido del hambre en sus entrañas;

los que quieren decidir por ellas y por mí

un mañana sin futuro,

que silencien ahora mismo sus oídos.

Y con Farida, aliento a las que desafían a la muerte

en el corredor  de esta tierra en evidencia;

y con Yasirah, desprecio esas miradas contra la

piel y la raza para emitir el veredicto de culpable,

ojos que condenan a la muerte a cientos

de miles de mujeres  en el silente holocausto

sin papeles;

y con Malak, compadezco  a los que miran por encima

del hombro, que delatan una pobreza más allá

del estómago vacío, amparada en leyes y tratados,

bilaterales acuerdos sin memoria;

y con Nur sueño, y no hay nadie que me pueda

prohibir esta osadía; otra y una vez.

Y con Raadia aviso: marcharemos

como cariátides sobre las conciencias

hasta que nos aniquilen las lenguas, las manos,

los pechos, las palabras…

 

No, no tengo patria pero Soy, otra y una vez,

otra y una vez,  grito de mujer.