Un nuevo día


En mi partitura al infinito eres como una armonía   
y tu aroma y forma son como yo los presagiaba. 
Eres sólo para mí, y como yo te quiero 
viven en tu corazón mis acordes y arpegios. 

La lumbre de mi alma te calienta el torso, 
el trago más amargo es dulce acompañándote, 
música de atardecer y notas engarzadas 
¡cómo te sienten mío mis pensamientos!  

No siendo, te siento y voy anunciándolo 
en las tardes, y el soplo del tiempo eleva mi voz huérfana. 
Penetras en el fondo de mis pupilas, tu tesoro
serena como sol, tras lluvia nocturna. 

En el entramado de mi partitura, preso, amor mío, 
y mis renglones son espacios de cielo. 
Mi alma se bautiza cada mañana en tus ojos de mar. 
En tus ojos de mar amanece un nuevo día.